Las ruinas de San Ignacio Miní

Una de los sitios de mayor interés cultural en todo el norte de la Argentina son, sin duda, las ruinas de San Ignacio Miní. También conocidas simplemente como San Ignacio, estas ruinas corresponden a una antigua misión y reducción jesuítica ubicada actualmente en la provincia de Misiones, en el extremo nordeste del país.

La misión de San Ignacio Miní fue fundada por el sacerdote Roque González de Santa Cruz en territorio guaraní, cuando su fundación en el siglo XVII, la región era parte de la Provincia del Paraguay. Aunque la primera misión fue creada en territorio que actualmente es parte del Brasil, fue trasladada a su ubicación actual alrededor de 1696, en gran medida escapando de los crecientes ataques de los “bandeirantes” contra jesuitas y guaraníes.

Su denominación de San Ignacio Miní significa en idioma guaraní “San Ignacio la menor”, para distinguirla de San Ignacio Guazú, “la mayor”, actualmente ubicada en territorio paraguayo.

Características generales

Las ruinas de San Ignacio Miní son probablemente las mejores conservadas de entre las misiones jesuíticas de todo el territorio argentino. Junto con los establecimientos ubicados en la provincia de Córdoba, aun en pie, conforman un excelente documento del paso de los Jesuitas por el actual territorio de la Argentina, antes de su expulsión por parte del rey español Carlos III en el año 1767.

El trazado de la misión original era el de una plaza central con los edificios principales a su alrededor, entre ellos el cabildo, el cementerio, y especialmente la iglesia, de la cual sobreviven casi todos sus muros y buena parte de la ornamentación original, notablemente la del pórtico.

Las edificaciones fueron realizadas en grandes bloques de asperón rojo, un tipo de piedra abundante en la región que le dio a los edificios una particular tonalidad rojiza que aun se mantiene al día de hoy. La iglesia de San Ignacio Miní es uno de los principales ejemplos de arquitectura jesuítica en la Argentina.